Diario de viaje: la cámara como testigo

Alec Soth
Fotografía: Alec Soth

A menudo cuando viajamos tomamos la cámara como testigo de que hemos estado allí. Tratamos de buscar la imagen que más se asemeje a la postal que podremos comprar en el quiosco más cercano, aquella que muestre los momentos idílicos, los paisajes perfectos, etc. Pero a menudo nos olvidamos de que nosotros, como fotógrafos, somos los narradores de esa historia que queremos contar a través de nuestras fotografías y por tanto estas, para ser realmente auténticas, tienen que tener nuestra mirada.

Pero, ¿cómo definir esa mirada? Un viaje es algo más que desplazarse a otro lugar para observar con ojos extraños. El viaje es un recorrido físico pero también personal, que podemos experimentar desde diferentes emociones. La cámara puede ser nuestra aliada a la hora de vivir con plena consciencia ese recorrido.

Cuando viajamos solemos pensar que la fotografía es aquello que nos permitirá comunicar la experiencia de nuestro viaje a nuestros conocidos cuando estemos de vuelta. Pero, ¿por qué no utilizarla para comunicarnos con la gente que nos acompaña en este viaje?

Olvidemos por un momento que existen las redes sociales, que existe ese lugar llamado Instagram al que tenemos que alimentar con fotos lo suficientemente atractivas. Suena obvio, pero la mayoría de nosotros tenemos en mente todo el tiempo de forma inconsciente qué fotos realizar y cómo tomarlas para subirlas a nuestras redes, a veces incluso en el momento perdiendo varios minutos de experimentar nuestro alrededor.

El diario de viaje

NiñoRojo
Fotografía: Niñorojo

Cuando elaboramos un diario de viaje creamos una narración en torno a las experiencias que en él hemos vivido. El resultado es mucho más personal que el del observador “paracaidista”, que es aquel que llega, mira y se va. Utilizar la cámara como diario tiene muchas ventajas que sin duda harán nuestro viaje más interesante.

Y es que lo importante de un viaje no son solo los sitios que visitamos. Es también el café que tomamos, la vista desde la ventana por las mañanas, la forma en que colocan las toallas en el hotel, los ratos muertos en la carretera. Todos los momentos, por banales que sean, son susceptibles de contener una buena fotografía por la sencilla razón de que con toda probabilidad sumarán al conjunto. Y, de no hacerlo, siempre podremos eliminarlas. Por esta razón, si estás pensando en realizar un diario de viaje, no dejes de observar ni un solo momento.

6 fotografías que deben aparecer en tu diario de viaje:

Todd Hido
Fotografía: Todd Hido

1. Los medios de transporte:
Ya sean a pie, en coche, bicicleta, etc, todo viaje tiene sus recorridos y estas imágenes ayudan a traducir el paso del tiempo. Fotografía desde el medio en el que te vas a mover, hasta las carreteras, los lugares de parada, … ¡todo suma!

2. La comida:
Independientemente de si es bonita, estética o un absoluto desastre, las fotografías de alimentos o restaurantes ayudan a entender la cultura local desde una de las perspectivas más fundamentales.

3. El descanso:
Si algo caracteriza los viajes es el hecho de descansar en un lugar que no es el tuyo. También esto puede aportar información interesante, divertida o simplemente puede ser un buen momento para hacer fotos más pausadas en las que fotografiarte a ti misma o a tus acompañantes. También suele ser un buen lugar para jugar con la luz, los reflejos en espejos, etc y tomar imágenes que transmitan una mayor intimidad.

Megan Doherty
Fotografía: Megan Doherty

4. La noche:
No temas a la fotografía nocturna. Pronto publicaremos un artículo con algunos consejos para realizar fotografías de noche. Pero el paisaje nocturno cambia radicalmente un lugar y es importante incorporar esa visión a nuestro diario de viaje

5. Los detalles:
Cualquier detalle que llame tu atención, por pequeño que sea, puede sumar a nuestra narración. Una lampara demasiado hortera, un árbol cuyas ramas hacen un motivo particular, la pegatina en el maletero de un coche, los zapatos de un desconocido en el metro, … ¡no te pierdas nada!

6. Los desconocidos:
Este suele ser el punto más conflictivo por el miedo que tenemos a menudo de abordar a desconocidos. Pero fotografiar a personas suele ser una maravillosa excusa para entablar una pequeña conversación, para conseguir algo de información sobre el lugar, para recibir recomendaciones sobre lugares poco accesibles por otras vías, etc. La cámara es un mecanismo perfecto porque nos legitima: si eres demasiado tímido para acercarte sin más puedes “convertirte” en reportero/fotógrafo profesional/editor de un libro de viajes/… cualquier excusa es buena, siempre que sea desde el respeto. Y recuerda, con toda probabilidad no volverás a ver a esa persona en lo que te quede de vida así que un “no” no es tan grave.

Alec Soth
Fotografía: Mike Brodie

Proximamente publicaremos otro artículo con algunos consejos sobre cómo seleccionar y editar tus fotografías a la vuelta de tu viaje para dar un sentido a la narración. ¡Esperamos que estos puntos os hayan interesado!

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